Zoido ofrece al Congreso retocar la ley de Seguridad y un fin de ETA sin trampas

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha ofrecido al Congreso retocar la ley de Seguridad Ciudadana, pero no derogarla, y le ha instado a unirse para un final definitivo de ETA “sin atajos ni trampas” con el objetivo, a partir de ahí, “normalizar la paz”.

Zoido ha comparecido por primera vez en la Comisión de Interior de la Cámara baja para presentar las medidas de lo que él considera va a ser la legislatura de la “seguridad de la concordia”, en una intervención en la que ha trazado las líneas maestras de su departamento, desde el terrorismo al crimen organizado, los desaparecidos, la inmigración, la violencia machista o el tráfico.

Aunque con algunas críticas y muestras de escepticismo, la oposición en general ha acogido bien algunos de sus anuncios y le ha recordado la “herencia” que le ha dejado su antecesor, Jorge Fernández Díaz, para que no repita los errores que pusieron a Interior en el centro de la polémica.

Con tono amable y con la “brújula” del diálogo que orientará esta legislatura, Zoido ha enumerado las principales medidas que pondrá en marcha y en el capítulo más polémico, el de la denominada Ley Mordaza, ha tendido la mano a los grupos para modificar los aspectos que todos consideren oportunos.

De todos modos, ha sido claro al rechazar la posibilidad de derogarla, una “irresponsabilidad”, porque tumbar esa norma dejaría “sin cobertura legal” asuntos como la regulación del DNI y pasaportes, los cacheos o la normativa en materia de armas y explosivos.

A esa mano tendida ha respondido el portavoz socialista Antonio Trevín, quien a cambio ha rogado al ministro que el PP apoye la proposición no de ley, cuya toma en consideración se debatirá en breve, para hacer una nueva ley con un texto abierto.

Zoido ha emplazado al mes de enero para crear un grupo de trabajo dedicado a esa reforma y se ha mostrado dispuesto a comenzar las negociaciones a partir de la proposición del grupo socialista.

Durante su intervención, el ministro ha dedicado una parte importante al terrorismo. Contra el de ETA ha pedido unidad para que ni la banda ni su entorno “tengan más atajos, no usen más trampas ni sigan amparándose en el engaño: rendición definitiva, entrega de las armas y perdón a las víctimas”.

“A partir de ahí, a normalizar la paz, que ahí también nos tendrán a mí y a mi equipo”, ha enfatizado el ministro, que ha recordado a la portavoz de Bildu Mirian Beitialarrangoitia que el único sufrimiento de los presos etarras es el que padecen el resto de los reclusos: estar privado de libertad por estar condenado por los tribunales.

No se ha olvidado de las víctimas y ha anunciado reformas para mejorar sus prestaciones, como homogeneizar las ayudas independientemente de si el atentado sufrido se comete en España o fuera del país.

Del terrorismo yihadista, la mayor amenaza ahora, Zoido ha valorado la experiencia de la Policía y la Guardia Civil y ha dicho que continuará con el reciclaje de las unidades que no se dedican en exclusiva a esa lucha para adecuarse a este desafío.

Y en el capítulo de anuncios, Zoido ha avanzado la modificación de la ley general penitenciaria -protegerá a los funcionarios de prisiones de las agresiones y elevará a rango de ley el control telemático de los internos- y la creación de un Centro Nacional de Desaparecidos y de una oficina nacional de lucha contra los delitos de odio.

En materia de inmigración, Zoido ha reconocido que los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) “pueden y deben mejorar”, por lo que impulsará un grupo de trabajo integrado por distintos ministerios, ONG y partidos para diseñar otro modelo.

Otro de los ejes prioritarios de su gestión será el combate contra la violencia machista. Interior está analizando los casos que ha habido hasta ahora para contar con un elemento más que, a través del sistema VioGen, permita prever el riesgo homicida y, por tanto, anticiparse.

Casi de puntillas ha pasado por la seguridad vial, ya que comparecerá en breve en la comisión correspondiente, pero ya ha mostrado su disposición a encabezar un pacto de estado para reducir la siniestralidad y mejorar la movilidad.

Preocupado por las conexiones del crimen organizado y el yihadismo -dice que se han detectado hasta en 250 ocasiones coincidencias entre personas vinculadas con el tráfico de drogas y el blanqueo y ese terrorismo-, el titular de Interior ha apuntado que diseñará una nueva estrategia contra esta delincuencia grave.

La situación de las fuerzas de seguridad también se ha puesto sobre la mesa a lo largo de las casi cinco horas de comisión. La oposición, especialmente Ciudadanos, ha reclamado mejoras salariales y de las condiciones laborales.

Unas reivindicaciones a las que ha respondido el ministro con la promesa de cubrir en varios años las vacantes, al tiempo que ha recordado que en los últimos cuatro años se han comprado 39.500 chalecos antibalas, 32.681 para la Policía Nacional, 5.226 para la Guardia Civil y 1.500 para la agrupación de tráfico de este último cuerpo.

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