Los arqueólogos “sacan las garras” por los muros de la tumba de Tutankamón

cámara funeraria de Tutankamon
cámara funeraria de Tutankamon

La hipótesis sobre la presencia de la tumba de Nefertiti tras los muros del sepulcro de Tutankamón ha desatado la imaginación y los sueños de los amantes de la arqueología, así como la guerra entre el padre de la teoría, el británico Nicholas Reeves, y su detractor, el egipcio Zahi Hawas.

Una conferencia celebrada hoy en El Cairo sobre la eventual existencia de cámaras detrás de las paredes norte y oeste del mausoleo del “faraón niño” fue escenario de la tensión entre ambos expertos, que quedó patente desde el primer momento, cuando Hawas evitó estrechar la mano a Reeves.

Según los resultados del análisis no intrusivo con radar realizado por el experto japonés Hirokatsu Watanabu y presentado ayer por el Gobierno egipcio, existen dos espacios vacíos detrás de los muros norte y oeste de la cámara funeraria de la tumba, ocultos tras las pinturas. Detrás del muro norte, se ha detectado un hueco o nicho de hasta 1,5 metros de diámetro y 2 metros de profundidad, detectado con rayos infrarrojos, y el escaneado reveló también que en la misma pared existe un hueco, quizás una puerta de acceso a la cámara oculta, que fue cubierto con material más ligero que el resto de las paredes hechas de piedra maciza. El escaneado ha detectado materiales metálicos y orgánicos en esos espacios.

Hay que recalcar que el solo hecho de la existencia de espacios ignotos en la tumba de Tutankamón resulta sensacional. El sepulcro hallado en 1922 por Carter es una de las estructuras más conocidas y representativas del patrimonio mundial y seguramente el lugar emblemático de la historia de la arqueología. Cualquier cambio en lo que se conoce de esa tumba —su planta, propósito o contenido— debe calificarse de extraordinario.

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