La Policía Nacional detiene al líder de una organización responsable del secuestro de cuatro empresarios españoles en Armenia

policia nacional auto patrullaDirigía un grupo cuyos principales componentes fueron arrestados en fases anteriores de la operación -en octubre de 2015 y febrero de 2016- por el rapto de un empresario catalán y de tres representantes de una mercantil aceitera de Málaga.                                         El arrestado había viajado a nuestro país para captar a nuevas víctimas, en esta ocasión unos empresarios vinícolas de Granada a los que había convencido para firmar un ventajoso contrato de compraventa.               La Policía Nacional advierte a los emprendedores que decidan operar en el extranjero que comprueben la realidad e intenciones de las empresas con las que contactan, en el momento de afrontar proyectos empresariales en escenarios no habituales o condiciones especialmente atractivas.

 Agentes de la Policía Nacional han detenido en el aeropuerto de El Prat (Barcelona) al líder de una organización responsable del secuestro en Armenia de tres representantes de una empresa aceitera de Málaga y de un empresario catalán. El ahora arrestado dirigía un grupo cuyos principales componentes fueron detenidos en nuestro país en fases anteriores de la operación, culminadas en octubre de 2015 y febrero de 2016. El motivo de su viaje a España sería preparar un nuevo rapto y su captura ha evitado que otros cuatro empresarios granadinos fueran víctimas de esta modalidad
delictiva, cuando se encontraban a punto de viajar a Armenia para cerrar un sustancial negocio promovido por el detenido. Los delincuentes utilizaban este procedimiento para atraer a empresarios españoles hasta el país del Cáucaso con el objetivo de cerrar el supuesto negocio, siendo allí retenidos hasta conseguir el pago de una importante cantidad de dinero.

La Policía Nacional advierte a los emprendedores que decidan operar en el extranjero que comprueben la realidad e intenciones de las empresas con las que contactan, en el momento de afrontar proyectos empresariales en escenarios no habituales o condiciones especialmente atractivas.
Detenido cuando pretendía captar a nuevas víctimas
Tras el arresto del líder del grupo en el aeropuerto de El Prat se ha sabido que el detenido viajaba a nuestro país probablemente para captar nuevas víctimas, cambiando su modus operandi tras la experiencia anterior en la que fueron detenidos otros miembros de la organización.
En este caso, las futuras víctimas, empresarios vinícolas de Granada, ya habían realizado un primer viaje en el mes de abril a Armenia. Ahora, el líder del grupo intentaba ganarse su confianza y dar más credibilidad al negocio que quería proponerles. El siguiente paso sería formalizar los contratos de exportación, lo que habría motivado su viaje a España. Posiblemente, el detenido argumentaría que el pago de dicho contrato debería realizarse en su país y que, para ello, los máximos responsables de la asociación vinícola tendrían que viajar a Armenia, donde con seguridad serían privados de libertad y extorsionados como en ocasiones anteriores.
Modus operandi
Esta organización criminal tiene larga experiencia en dos delitos: la estafa y el secuestro. Su modo de actuar consiste en localizar empresarios para realizar un gran negocio con supuestos representantes del gobierno armenio. Para conseguir la confianza de los empresarios les ofrecen un negocio de exportación o de compraventa que arrojaría unos suculentos beneficios.
Posteriormente, y con el pretexto de formalizar varios pagos y de abrir cuentas bancarias en Armenia para culminar el trato, fuerzan a los empresarios a viajar hasta allí, argumentado dificultades para transferir importantes cantidades de dinero hasta ese país. A su llegada son recogidos en el mismo aeropuerto de Yerevan por miembros de la organización en vehículos de alta gama, denotando un alto nivel  adquisitivo y la importancia que tenía el negocio, y llevados a un hotel “de confianza” donde los representantes españoles no deberían pagar nada ya que correrían ellos con todos los gastos.

Finalmente, con el pretexto de formalizar los contratos y abrir las cuentas bancarias para el pago de las mercancías llevan a sus víctimas a otra ciudad donde supuestamente se encuentra la sucursal bancaria en la que debían realizar las gestiones. En un momento del viaje los empresarios son conducidos hasta una casa y retenidos bajo todo tipo de amenazas, para obligarles a pagar importantes cantidades de dinero si quieren recuperar la libertad. Una vez conseguido el dinero eran trasladados de nuevo a Yerevan, advirtiéndoles de las represalias a las que se exponían tanto ellos como sus familias si denunciaban lo sucedido.
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