HTC Vive: gafas de realidad virtual

gafas HTC

La realidad virtual del Mobile World Congress.

La última edición del Mobile World Congress estuvo marcada a fuego por la realidad virtual, y con los principales fabricantes volcados en sus nuevas cámaras 360 y sus gafas VR (como Samsung y LG) destaca la propuesta de la taiwanesaHTC, que con sus nuevas gafas Vive brinda la que, hoy por hoy, es la única experiencia totalmente inmersiva del mercado. Su precio final es de  (799 euros).

Para empezar, y a diferencia de otras gafas, las Vive de HTC no se limitan a mostrar un vídeo en 360 grados, sino a crear un auténtico entorno virtual en el que el usuario puede moverse a voluntad, e interactuar con todos los objetos que ve a su alrededor. Algo similar ofrecen también las Oculus Rift, que por ahora son su rival más importante.

Resulta muy sorprendente pasear por una oficina virtual, poner en marcha la fotocopiadora o el ordenador (enchufándolo previamente a la pared), abrir y cerrar cajones, coger las carpetas de su interior y dejarlas en otro sitio o, incluso, poner en marcha la cafetera y prepararse un café. En otra de las demostraciones más impactantes, nos encontramos bajo el mar, sobre la cubierta de un barco hundido, rodeados de peces extremadamente realistas que revolotean a nuestro alrededor y vigilados de cerca por una enorme ballena que se acerca a nosotros lentamente y se detiene justo a nuestro lado. La sensación, extremadamente real, resulta impresionante.

Dos mandos hacen de «manos» para interactuar con los objetos que nos rodean en el mundo virtual. Gracias a ellos es posible coger o soltar objetos, cambiar las cosas de sitio o incluso lanzarlas lejos de nosotros. El «pack» de comercialización de las Vive incluye, además de las gafas y de los dos mandos, dos «faros» cuya función es emitir por láser una señal que es recogida por los múltiples sensores de las gafas.

De esta forma, el sistema puede hacer un «mapa» de la habitación en la que nos encontramos y establecer el perímetro de seguridad para que podamos movernos libremente y sin chocar con los objetos (reales) que pueda haber en la estancia. Cuando nos acercamos a cualquiera de esos límites, aparece ante nuestros ojos una malla virtual que nos indica que justo ahí hay, por ejemplo, una pared. Para que todo funcione como es debido, los dos faros deben colocarse en lados opuestos de la habitación en la que nos encontremos.

Los mandos que hacen de manos en el mundo virtual disponen de varios botones en su parte superior y de un gatillo en la inferior. Al pulsar esos gatillos, y según el entorno en que nos encontremos, podremos coger objetos o disparar nuestras armas en un juego de matar marcianos. Su manejo es sumamente sencillo e intuitivo y bastan unos pocos segundos de uso para hacerse con todos los controles.

Pulsando dos veces esos mismos gatillos se activa la pequeña cámara que hay en la parte superior delantera de las Vive y que nos permite, en caso de necesidad, ver lo que hay a nuestro alrededor en el mundo real sin tener que quitarnos las gafas. Algo que se agradece y que puede resultar de gran utilidad.

HTC, además, ha equipado a las Vive con la conectividad necesaria para hacer de ellas, también, un dispositivo wearable. Así, si nos llaman por teléfono mientras las tenemos puestas, la llamada aparecerá ante nuestros ojos y podemos responder y hablar a través de las propias gafas, que también pueden mostrar varios tipos de notificaciones.

Quizá el único inconveniente sea que, para funcionar correctamente, las Vive deben estar conectadas, vía cable, a un ordenador que disponga de una potente tarjeta gráfica. El cable, que no podemos ver cuando llevamos puestas las gafas, puede enredarse en nuestros pies y dificultar los movimientos. Y, por supuesto, no podremos disfrutar de las gafas de HTC conectándolas a un portátil, una tableta o un «smartphone».

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