En busca del equilibrio perdido

¿Debe equilibrar la política a la justicia?

La juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela pasó este jueves a la historia judicial al enviar a prisión por un delito de rebelión a ocho miembros del ya cesado gobierno catalán, entre ellos el exvicepresidente Oriol Junqueras.

Una fama accidental, obtenida al corresponderle por reparto esta causa, y con la que no debe sentirse muy cómoda. Todo por el fiscal general del Estado español  que presento cargos  de sedición después de declarar ilegalmente la independencia de Cataluña, contra Carles Puigdemont, el exlíder catalán, el ex vice presidente Junqueras y los consellers del gobierno.

Los cargos de los que se los acusa son, rebelión, sedición, malversación de fondos y conexos, por organizar y realizar un referéndum independentista el 1 de octubre que fue declarado ilegal por el gobierno y las cortes españolas.

Hasta aquí las consecuencias  judicial de los actos llevados a cavo por el gobierno Catalán en su intento separatista.

Ahora se trata de ver si la política de algún modo, puede mitigar la contundencia de los dictámenes del juez que se ha manejado con tanta dureza, al dictar la prisión de los Consellers  y el vice presidente Junqueras que permanecían en España.

Y es que para muchos , y ya no solo los independentistas catalanes, la medida de la juez no es solamente excesiva, sino que también fuera de una lógica social que se recomendaba,  para la tranquilidad  en Cataluña para la continuidad al art.155.

Y es que por ahora el clima es “de máxima tensión” y solo falta una chispa, para que la cordura que ya queda poca, termine en violencia de los mas exaltados que nunca faltan.

Mas allá que para algunos politólogos la medida en nada contribuye en votos para los “unionistas”, es difícil de equilibrar una batalla dialéctica como la que se dará entre unos y otros en una corta campaña electoral que decidirá para todos, quien es el que tiene la verdad, o dicho de otra manera quienes son mas, los separatistas o los unionistas, porque declarar la independencia nada de nada, o por lo menos hasta una reforma constitucional, que nadie imagina que pueda dar semejante opción.

Mientras tanto queda en el debate si la justicia en la equidad de su accionar judicial, tiene que también tener en cuenta el estado social tan delicado, para una decisión, como en este caso en particular fue la de la cárcel, cuando podría haber sido algo menos drástica pero igual de contundente con la retirada del pasaporte y la prohibición de abandonar el país o,un escalón mas como se podría haber dictado también,la prisión domiciliaria de los implicados.

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