El Gobierno ve mimbres para grandes pactos pero duda sobre la reforma de la Constitución

gobierno-ve-mimbres-para-grandes-acuerdosEl Gobierno considera que los primeros compases de la legislatura evidencian ya un nuevo clima de diálogo político que, frente a los augurios previos, hace albergar esperanzas de lograr grandes pactos, aunque duda de que entre ellos pueda incluirse una reforma de la Constitución.

“Hay mimbres para sacar adelante acuerdos de calado, pero hace falta perseverar y no caer en la tentación de dificultarlos por intereses partidistas o de cálculo electoral que no serían entendidos por los españoles”, aseguran a Efe fuentes del Ejecutivo.

En ese sentido, recuerdan las palabras del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de que las dificultades que a priori supondría una legislatura como la actual, en la que el diálogo es una necesidad, pueden convertirse en una oportunidad.

Acuerdos ya conseguidos como los que permitirán aprobar el techo de gasto, subir el salario mínimo interprofesional un ocho por ciento o iniciar la búsqueda de un pacto de Estado en materia educativa, cree el Gobierno que marcan la senda por la que habría que seguir transitando.

Pero es consciente de que habrá que continuar trabajándose los acuerdos “día a día, con humildad, sin pausa y con la implicación de todos”.

Entre ellos y en primer lugar del propio Rajoy, que aseguran que ha sido muy activo en las negociaciones con los diversos partidos y que pretende seguir siéndolo con la mirada puesta a corto plazo en sacar adelante el proyecto de ley de presupuestos generales del Estado para el próximo año.

En una conversación informal con periodistas durante la recepción celebrada en el Congreso con motivo del Día de la Constitución, aseguraba que no había iniciado esa negociación presupuestaria y resaltaba la trascendencia de un acuerdo previo como el relativo al techo de gasto.

Pero en todas las conversaciones que ha mantenido, entre otros, con el presidente de la gestora socialista, Javier Fernández; el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera; el del PNV, Andoni Ortuzar; y el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha pretendido sentar las bases que puedan permitir aprobar las nuevas cuentas del Estado.

El PSOE ha dado ya prácticamente por descartado que los acuerdos previos puedan desembocar en su apoyo a esos presupuestos de 2017, pero las fuentes del Gobierno aseguran que Rajoy no se da por vencido y seguirá intentando ese respaldo.

Un deseo que abunda en su tesis de que las grandes decisiones deben contar con la anuencia de los socialistas.

Pero el Ejecutivo asume cierta preocupación por el hecho de que Ciudadanos pueda observar con recelo las negociaciones del Gobierno con el PSOE (como la relativa al salario mínimo) cuando el partido de Albert Rivera es el que suscribió un acuerdo que les llevó a votar favorablemente la investidura de Rajoy.

De ahí que en la conferencia de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros del pasado viernes, el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, en su intervención inicial y sin preguntas de los periodistas por medio asegurara que el acuerdo del PP con Ciudadanos va a ser “el pivote prioritario” de su acción política.

Fue un mensaje del protagonismo que el Ejecutivo quiere dar a Ciudadanos en los pactos a los que se pueda llegar, pero haciéndole ver a la vez que es imposible que sus acuerdos puedan prosperar si a ellos no se suman otras formaciones políticas.

Y ahí, junto al diálogo con los socialistas, el Gobierno tiene intención de recuperar la relación con el PNV.

Además de las conversaciones de Rajoy con Ortuzar, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, está en contacto con el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, para reducir los litigios competenciales entre las dos administraciones.

Y también el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se ha comprometido con el nuevo consejero de este área en el Ejecutivo vasco, Pedro Azpiazu, a trabajar conjuntamente para resolver las diferencias existentes en torno al cupo vasco.

Se trata, en definitiva, de un dialogo con todos, y, pensando especialmente en los partidos independentistas catalanes, sin líneas rojas excepto la defensa de la unidad de España y la soberanía nacional.

El Gobierno está convencido de que ese amplio diálogo puede fructificar y alumbrar grandes acuerdos.

La base esencial es el consenso, y de ahí que asista con cierto escepticismo al debate sobre la posibilidad de que en esta legislatura sea posible pactar una reforma de la Constitución.

Se trata de un asunto del que se ha hablado mucho esta semana con motivo de la celebración del 38 aniversario del texto constitucional y ante el que el Gobierno no se cierra en banda.

Pero, con Rajoy a la cabeza, lo que pide es que haya un consenso previo no sólo sobre lo que se puede reformar, sino también sobre lo que no se debe tocar en la actual Constitución.

Si se pone en marcha finalmente una subcomisión del Congreso para estudiar esta reforma, el Gobierno asegura que tendrá ante ella un “espíritu constructivo”, pero llama la atención ante las grandes diferencias en los planteamientos de los diversos partidos sobre lo que debe modificarse.

“Si no hay un acuerdo de antemano -recalcan las fuentes citadas-, será muy difícil avanzar en esa reforma que pasaría por conseguir un consenso similar al que tuvo la Constitución en 1978”.

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