El Gobierno ve alejarse el riesgo de mandato breve pero advierte a la oposición del afán derogatorio

El Gobierno ve alejarse el riesgo de una legislatura muy breve pese a no tener aún garantías de que pueda sacar adelante los presupuestos del próximo año, aunque considera como una de las principales amenazas para la deseada estabilidad el “afán derogatorio” de la oposición.

Desde que Mariano Rajoy fue investido de nuevo presidente, ha asegurado que su aspiración es que la legislatura dure cuatro años y que intentará que las dificultades que supone no contar con mayoría suficiente, lo que obliga a acuerdos continuos, se conviertan en una oportunidad.

 No obstante, ha habido voces en el Gobierno y en el PP que han venido alertando de que sería muy difícil que avanzara la legislatura si no se logra sacar adelante el proyecto de ley de presupuestos del próximo año.

Días antes de que Rajoy fuera investido por segunda vez, el entonces ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, llegaba a asegurar que si al nuevo Gobierno le fuera imposible aprobar esos presupuestos, la mejor solución sería disolver las Cortes el 3 de mayo y convocar nuevas elecciones.

Ese día se cumplirá un año de la convocatoria de los comicios del 26 de junio, y ese es el tiempo mínimo que la Constitución fija para llamar de nuevo a las urnas.

Pero dos meses después de que Rajoy consiguiera la mayoría suficiente del Congreso para su reelección, esa hipótesis pierde fuerza y fuentes del Gobierno aseguran a Efe que este tiempo ha alumbrado una serie de acuerdos entre los partidos que avivan la esperanza de una legislatura con largo recorrido.

En ese sentido recalcan que no hay que hacer cábalas ni interpretaciones de las palabras con las que Rajoy se dirigió a la militancia el pasado 14 de diciembre en la cena de Navidad del PP de Madrid: “Hasta dentro de muy poquito y ya preparando las próximas elecciones”.

“Fueron una frase más, sin un mensaje encubierto”, señalan las fuentes del Gobierno, que recuerdan que el propio Rajoy negó después que esté pensando en convocar elecciones en breve (“de eso no hay nada”, dijo) y que garantizó que hará “lo posible y lo imposible” para que la legislatura dure cuatro años.

Pero en esas declaraciones en Bruselas al día siguiente de sus palabras introdujo una precisión: “salvo acontecimientos no deseables”.

El Gobierno asegura que, “desde luego, no es deseable no contar con unos presupuestos aprobados para 2017”, pero no vincula la falta de unas nuevas cuentas del Estado con una convocatoria electoral porque considera que se han dado pasos para evitar una mera prórroga presupuestaria que impediría que España cumpliera, por ejemplo, sus compromisos con Bruselas.

Así, las fuentes consultadas por Efe aseguran que es clave haber logrado sacar adelante en el Parlamento los objetivos de déficit y deuda pública, donde se incluye el techo de gasto para el próximo año, gracias al apoyo de PP, PSOE, Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria.

El respaldo socialista no implica que vaya a apoyar los presupuestos, ya que la mayoría de sus dirigentes dan por hecho que eso no va a ocurrir.

La presidenta andaluza, Susana Díaz, se encargó ayer de reiterar esa posición y recomendar al PP que busque apoyos en la derecha parlamentaria.

El Gobierno no se resigna, no da por perdido al PSOE y considera que los ciudadanos no entenderían que, tras diez meses con un Ejecutivo en funciones, no se pudieran sacar adelante los nuevos presupuestos.

Pero hay otros factores que observa con más preocupación como condicionantes de la estabilidad y como otro de los acontecimientos “no deseables”.

Entre ellos destaca lo que las fuentes citadas califican de “afán derogatorio” de algunos partidos de la oposición.

La reforma laboral, la Lomce o la ley de seguridad ciudadana ( la denominada “ley mordaza”) son algunas de las iniciativas aprobadas en la primera legislatura de Rajoy y que varios partidos se habían mostrado dispuestos a obligar al Gobierno a que las derogue.

Ha habido un acuerdo respecto a la ley de educación, pero ya hay proposiciones presentadas o votadas en el Congreso por el PSOE que suponen primeros pasos para liquidar las otras dos.

El Ejecutivo no está dispuesto a que medidas que considera que han dado resultados sean derogadas aunque se muestra abierto a dialogar con los grupos para comprobar si es posible introducir alguna mejora en las mismas.

Le preocupa también que los socialistas hayan apoyado en el Congreso la toma en consideración de una proposición de ley del PNV para derogar la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional por la que se facultó al TC a suspender o sancionar a cargos públicos que (como está ocurriendo en Cataluña) desobedezcan sus resoluciones.

Son proposiciones que han echado a andar y que aún tienen un largo trayecto parlamentario, por lo que el Gobierno recalca que hay que “dar tiempo al tiempo”.

Además, las fuentes subrayan que “aunque se pueda perder algo los martes en el Congreso, lo principal es ganar los jueves”, en referencia a que el primero de los días es cuando se suelen votar las propuestas de los grupos y el segundo es cuando pueden salir adelante iniciativas con rango de ley.

Pero, de todas formas, esas amenazas derogatorias son las que el Gobierno observa como un serio peligro para la estabilidad y andadura de la legislatura.

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