El Banco de España rebaja su previsión de crecimiento de 2018 y 2019 por la crisis en Cataluña

El Banco de España ha recortado en una décima sus previsiones de crecimiento para 2018 y 2019 como consecuencia de la incertidumbre asociada a la situación en Cataluña. De esta forma, la institución pone cifras a los efectos de esa crisis política en la economía española.

“La evolución de la incertidumbre política en torno a Cataluña, por lo que respecta tanto a la magnitud que pueda llegar a alcanzar como a su prolongación en el tiempo, condicionará parcialmente la evolución de la economía española a lo largo del período de previsión” que termina en 2020, destaca el banco central en su informe macroeconómico de este mes.

Así, calcula que el PIB español crecerá un 2,4% en 2018 y un 2,1% en 2019, frente al 2,5% y 2,2% adelantado en sus previsiones de septiembre pasado.

Además, el crecimiento se estancaría y, para 2020, estima que la economía española se incrementaría otro 2,1%.

Cree que la incertidumbre remitirá al inicio de 2018

Según el Banco de España, los efectos de la incertidumbre causada por Cataluña “se ven parcialmente compensados por la mejora de las perspectivas de los mercados exteriores, particularmente, por lo que respecta a los del área del euro”.

Esas proyecciones del organismo bancario se han elaborado bajo el supuesto de que “el nivel de incertidumbre registrado en los últimos meses remitirá al inicio de 2018”, en línea con “el escenario más benigno” de los considerados en el artículo “El impacto económico de la incertidumbre derivada de las tensiones políticas en Cataluña“, incluido en el Informe de Estabilidad Financiera de noviembre de 2017.

En ese informe, el Banco de España ya advertía de que, si la crisis política de Cataluña se agrava y profundiza, el crecimiento de la economía podría reducirse “cerca del 60%” durante los dos próximos años, respecto al que podría haberse registrado sin “los recientes episodios políticos en Cataluña”.

Además, en su estudio señalaba que el impacto sería más fuerte en esa comunidad autónoma, cuya economía -según la autoridad bancaria- entraría en recesión.

Según concreta en sus proyecciones de este viernes, “un alivio del grado de tensionamiento de la situación en esta comunidad autónoma, como el que ha comenzado a percibirse en las últimas semanas, podría conducir a un escenario de mayor crecimiento que el considerado”, mientras que “un hipotético rebrote de las tensiones en los próximos meses podría llevar a un impacto más pronunciado sobre las decisiones de gasto de los agentes privados”.

Ralentización del consumo privado y la creación de empleo

Para el período 2017-2020, el banco central prevé que “el consumo privado continúe experimentando un crecimiento sostenido, aunque a un ritmo más moderado” que en los últimos años. Pasará de crecer un 2,4% en 2017 a hacerlo un 1,4% en 2020.

Según sus cálculos, las rentas reales de los hogares aumentarán de forma sostenida durante los próximos tres años. Ese incremento se producirá más por la moderación de la inflación, que aumentará el poder de compra de las familias, y no tanto por la generación de puestos de trabajo, ya que -añade el informe- “la proyectada desaceleración de la economía” se traducirá en una moderación similar de la creación de empleo (pasará de aumentar un 2,9% este año a repuntar un 1,6% dentro de tres años).

Pese a esa desaceleración, la institución prevé que “continúe disminuyendo la tasa de paro, hasta situarse al final de 2020 en torno al 11% de la población activa”.

Además, el gasto de los hogares también se ralentizará “por la tendencia de los consumidores a recomponer su tasa de ahorro tras el fuerte descenso” de los últimos años.

Dinamismo en la inversión y estancamiento de la aportación exterior

En cuanto a la inversión empresarial, el Banco de España adelanta que “conservará un considerable dinamismo, en consonancia con el aumento de la utilización de la capacidad productiva”, las favorables condiciones de financiación y el saneamiento de los balances empresariales.

“No obstante, la inversión productiva privada tenderá a experimentar una cierta desaceleración” en 2018 (pasará de avanzar un 5% este año a sólo un 4%), “derivada del aumento de la incertidumbre política, de la desaceleración de la demanda final y de las menores necesidades de renovación del equipo productivo, tras el esfuerzo realizado en este sentido en los primeros años de la recuperación”, analiza el organismo público.

El crecimiento de la aportación exterior al PIB se estancará, al pasar del incremento del 0,5% de este año, al 0,4% en 2018 y al 0,3% en los dos años siguientes.

Las exportaciones mostrarán “una notable pujanza en el corto plazo, en línea con la fortaleza esperada de los mercados exteriores”. Sin embargo, estima que se producirá “una disminución gradual del empuje de las ventas al exterior” según se avance hacia 2020. Así, tras aumentar un 5,4% en 2017, moderarían su ritmo de crecimiento hasta el 3,6% en 2020.

En lo referente a las importaciones, espera que su crecimiento sea inferior a lo que correspondería por el comportamiento de la demanda, y eso lo atribuye al “creciente grado de sustitución de compras al resto del mundo por producción nacional, ligado a la mejora de la competitividad acumulada tras la crisis”.

El Banco de España también enumera los riesgos que pueden afectar a sus proyecciones. Así, en el medio plazo, predominan los riesgos a la baja, asociados a “las elevadas valoraciones alcanzadas por algunos activos financieros, las dificultades en torno al proceso de reconducción de los desequilibrios de la economía china y el devenir del proceso de salida de Reino Unido de la Unión Europea”.

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