La Unión Europea, según datos publicados el diez de febrero de 2016 por la oficina estadística comunitaria EUROSTAT, ha incrementado el consumo de energía generada con fuentes renovables hasta el 16% del total, estando en disposición de alcanzar los objetivos contraídos para el año 2020.

La cuota de energía procedente de fuentes renovables en el consumo final bruto de energía en la Unión en 2004 fue del 8,5% por lo que el esfuerzo realizado en diversificar las distintas fuentes energéticas ha sido notable, aunque algunos países están lejos de cumplir lo prometido.

Nueve estados ya han alcanzado sus compromisos de uso de renovables para el 2020. Si bien los objetivos propuestos son bastante heterogéneos.

Objetivos 2020

España alcanzó en 2014 la tasa de 16,2% de penetración de las energías renovables, situándose sobre la media de los países de la Unión, situando su objetivo del 20% en niveles alcanzables.

Otros países, sin embargo están lejos de las cifras comprometidas por lo que tendrán que incrementar sus esfuerzos para fomentar el uso de tecnologías sostenibles. Luxemburgo tiene una tasa del 4.5% frente a su compromiso del 11%; en Holanda la energía renovable es del 5.5% teniendo un horizonte del 14% para el 2020; y en el Reino Unido la energía generada con fuentes renovables es del 7% habiéndose comprometido a llegar al 15%.

En cuanto a la generación de electricidad mediante fuentes renovables la Unión Europea alcanzó una cuota en 2014 del 27.5%. Los valores de los distintos países son muy heterogéneos. Desde Noruega que produce la totalidad de la electricidad consumida en el país con fuentes sostenibles, e incluso llega a exportar, hasta Malta que apenas produce el 3,3% de su energía eléctrica de forma limpia. España se sitúa en la zona intermedia llegando a que el 37.8% de la electricidad generada fuese a través de tecnologías renovables.

Estas cifras podrán incrementarse en los próximos años ya que la potencia instalada para generar electricidad verde es de más de 400GW. Para contar con una referencia cabe decir que la potencia instalada en el territorio de la Unión para generación eléctrica mediante combustibles fósiles es del orden de 450GW.  Es previsible que los avances en tecnologías de gestión de la producción y la demanda, así como la posibilidad de almacenar la energía producida por tecnologías no gestionables, como la eólica o la fotovoltaica, permita incrementar la electricidad producida con estas fuentes.  La mayor parte de las plantas de generación eléctrica renovable son hidráulicas, con 150GW,  y eólicas, con 129 GW. Les sigue de cerca la cuota solar que tiene 90 GW instalados, estando la biomasa o la incineración de residuos a más distancia.

Menos halagüeños son los datos que hacen referencia a la participación renovable en el sector del transporte. El  compromiso común para todos los países de la Unión para el 2020 es del 10% y solo dos estados los superan actualmente: Suecia con un 19.2% y Finlandia en donde el 21.6% del combustible utilizado por sus vehículos procede de fuentes no fósiles. Así, el potencial de crecimiento en este sector es muy amplio. España consigue un exiguo 0.5% estando en penúltima posición por delante de Estonia.

Nuestro país está en vías, por tanto, de conseguir cumplir con los compromisos adquiridos para la nueva década. Para ello es imprescindible recuperar la actividad en el sector, ralentizado en los últimos años sobre todo por diversos cambios legislativos, e incrementar los programas dirigidos al sector del transporte, fomentando el uso de combustibles menos contaminantes como el gas natural.

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