El ministro alemán del Interior dice que Amri es “con alta probabilidad” el autor del atentado

Entre otras pruebas, se han hallado sus huellas dactilares en el camión.La Policía alemana ha realizado varios registros para descubrir su paradero.

Las fuerzas de seguridad de Alemania buscan sin descanso al tunecino Amis Amri, al que ya consideran el autor del atentado perpetrado el pasado lunes en Berlín a la luz de las pruebas halladas en el camión que embistió a los transeúntes en el mercado navideño de la Breitscheidplatz, entre ellas las huellas dactilares del sospechoso.

“Las huellas digitales han sido halladas en la cabina” del camión, ha ratificado el ministro alemán de Interior, Thomas de Maizière, que ha señalado que los indicios apuntan a que Amri, contra el que la Fiscalía federal ha emitido una orden europea de detención, es “con alta probabilidad el autor” del ataque terrorista.

En el marco de las pesquisas para desentrañar su paradero, la Policía alemana ha realizado varios registros en las últimas horas; en concreto, los agentes han registrado un centro de acogida de refugiados en Emmerich, en el estado de Renania del Norte-Westfalia, donde vivió Amri.

Además, el diario Die Welt informa de que un comando del cuerpo especial de la Policía (SEK) entró a última hora del miércoles en dos viviendas en Berlín, una de ellas en el barrio de Kreuzberg. Una persona fue reducida pero no detenida, y no se encontró ninguna pista del sospechoso, según el diario.

Policías alemanes registran un centro de refugiados en Emmerich en busca de Anis Amri, sospechoso relacionado con el atentado de BerlínPolicías alemanes registran un centro de refugiados en Emmerich en busca de Anis Amri, sospechoso relacionado con el atentado de Berlín

Huido de Túnez a Italia

Anis Amri, de 24 años, se ha convertido en la persona más buscada en Alemania, después de que la aparición de un permiso temporal de residencia a su nombre apareciese en la cabina del camión usado en el atentado, en el que murieron doce personas y medio centenar resultaron heridas.

Su hermano mayor, Abdelkader, ha relatado a la agencia AFP en su pueblo natal, Oueslatia, que Amri salió ilegalmente de Túnez en marzo de 2011, huyendo de una condena a cuatro años de cárcel por robo con violencia, un extremo confirmado por las fuerzas de seguridad locales.

Atravesó el mar Mediterráneo en patera y alcanzo Europa a través de la isla italiana de Lampedusa, aunque su hermano recalca que su intención era buscar un futuro mejor y no solo escapar de la justicia. “También se marchó para huir de la miseria. No tenía ningún futuro en Túnez y quería, a cualquier precio, mejorar la situación financiera de nuestra familia”, le justifica Abdelkader. “Vivía como todos los jóvenes, bebía [alcohol], no rezaba ni nada de eso”, abunda Walid, otro de sus hermanos.

En Italia, Amri fue alojado en un centro para inmigrantes irregulares de Lampedusa y, posteriormente, consiguió ser transferido a Catania, en Sicilia, esgrimiendo ante las autoridades que era menor de edad, pese a que su documentación probaba lo contrario, según una fuente de las fuerzas de seguridad italianas citada por Reuters. En octubre de 2011 fue detenido por intentar prender fuego a un edificio y, según esa fuente, fue condenado por vandalismo, robo y amenazas.

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Radicalizado en prisión

Cumplió cuatro años de reclusión en el cárcel de Ucciardone de Palermo, capital de Sicilia, donde, según el relato de la prensa italiana, pudo entrar en contacto con radicales islamistas. Fuentes de las fuerzas de seguridad de Túnez también apuntan a su estancia en prisión como el momento en el que habría entrado en contacto con el Estado Islámico, que el pasado martes reivindicó el atentado de Berlín.

“Entró en prisión con una mentalidad y salió con otra totalmente diferente”, comenta su hermano Abdelkader. Walid va más allá y señala que “quizás se metió en eso cuando estaba en la cárcel, donde conoció a argelinos, egipcios y sirios”.

Tras cumplir su condena, se le comunicó el decreto de expulsión, pero nunca volvió a Túnez y se le perdió el rastro. “En 2015, se instaló en Alemania”, cuenta su hermano Abdelkader, “donde intentó regularizar su situación. Ha trabajado sobre todo en el campo, en negro”. Desde allí seguía en contacto con su familia: “Hablabamos vía Facebook, nos decía que quería volver a Túnez, pero que antes tenía que ganar algo de dinero”.

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